¡A trabajar! Pienso, luego Actúo.

Con cierta condescendencia, mi padre al cual considero un hombre muy sabio, decía que los economistas somos expertos en intentar predecir el futuro contando, una y otra vez las historias, sucedidas en el pasado. Sucede aquí algo interesante, cuando repites un camino ya conocido, es inevitable llegar al mismo término y esto, con otras palabras, era cosecha de Einstein cuando dijo «Es una locura hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes».

Seamos algo más humildes esta vez. Lo bueno que tienen los caminos financieros es que uno no tiene porqué recorrerlos hasta su término. Siempre y cuando, la avaricia no nos ciegue, claro está. Pero ya que estamos acompañados de gente ilustrada en esta entrada, y yo me encuentro unos días en mis Asturias natales… hablemos un poco de Don Melchor Gaspar de Jovellanos.

Este ilustrado del siglo XVIII tuvo clarinete que, para lograr poner a su región en el mapa hacían falta varias cosas. Veamos cuales:

Tras mi vuelta a Asturias en pleno siglo XXI, no puedo evitar echar la vista atrás y sentir cierto grado de similitud. Hemos desarrollado tanto los núcleos macro urbanos que nos hemos olvidado de mantener la infraestructura provincial. ¿Es importante? Bueno… nuestra industria languidece y cada vez está menos conectada con los puntos comerciales importantes. ¿Cuales son los puntos importantes comerciales? Aquellos en los cuales la competencia no es casi monopolista. ¿Recuerdan aquello de buscar tendencias anti-cíclicas? ¡Pues eso!

De todas formas, al igual que Jovellanos en el siglo XVIII, considero que siendo un poco más humildes… ni partimos de cero, ni tenemos una mala situación de partida. Lo único indispensable para este historiador de la economía, y con todo el perdón de mi señor Padre, es mirar atrás para recordar lo bueno y no repetir los mismos errores.

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